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Respaldo que se reclina. Varios modelos sin brazos bajan el respaldo hasta quedar horizontales: de sofá pasan a una superficie plana para recostarse. Son los más ligeros a la vista y caben bien en estudios y departamentos.
Esquinero con chaise. Una chaise longue y asientos que se extienden amplían la zona de descanso. Se elige con la chaise a la izquierda o a la derecha, según cómo esté acomodada la sala.
Mide el mueble cerrado contra el muro y abierto contra el largo del cuarto: es el error clásico del sofá cama, que cabe cerrado y luego no hay dónde abrirlo. Una vez abierto, deja paso libre al frente para poder rodearlo. Revisa la ficha de cada modelo antes de elegir.
Conviene cuando la visita se queda pocas noches al año: pagas un mueble en vez de amueblar un cuarto entero. Si alguien va a dormir ahí cada semana, una cama de verdad es más cómoda. Y si buscas el sofá principal de una sala que se usa todos los días, revisa también los sofás.
Una mesa lateral ligera, fácil de mover cuando toca abrir el sofá, y un tapete que entre bajo las patas delanteras. Si el cuarto también recibe de día, súmale un sillón individual.
Depende del modelo: varios de los que no tienen brazos bajan el respaldo hasta quedar planos, y el esquinero con chaise extiende sus asientos. En la ficha de cada uno está cómo funciona.
Los de respaldo reclinable quedan como una superficie corrida del largo del sofá, y el esquinero con chaise suma la chaise y los asientos extendidos. Revisa la ficha de cada modelo.
Mide el mueble cerrado contra el muro y abierto contra el largo del cuarto, y deja paso libre al frente una vez abierto para poder rodearlo.
Está pensado para visitas de pocas noches. Si alguien va a dormir ahí cada semana, conviene una cama.
En tonos neutros como beige, gris, greige y taupe, y en colores como verde, azul, ocre y camel. Cada modelo dice los suyos.